SARA RÍOS

Rocío Nieto

El pasado 4 de agosto, el BOE publicó la constitución del sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales (Otras) después de que la Dirección General de Trabajo comprobase que reunía los requisitos previstos en la Ley Orgánica de Libertad Sindical y en el Real Decreto sobre depósito de estatutos de las organizaciones sindicales y empresariales. 

Sin embargo, esta decisión no se corresponde con la postura del Gobierno socialista —partidario de abolir la prostitución— y de la propia ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, titular del departamento que ha dado visto bueno al sindicato —“me han colado un gol por la escuadra”, reconoció el pasado jueves—, por lo que el Ejecutivo ya está estudiando cómo anular este nuevo sindicato.

La presidenta de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP), Rocío Nieto, también se ha manifestado partidaria de la anulación del sindicato Otras. “Estamos totalmente de acuerdo con lo que ha dicho la ministra: es una resolución nula de pleno derecho, se trata de una actividad ilegal que vulnera los derechos de las personas”, ha declarado a 20minutos en una entrevista.

¿Cuál ha sido su reacción tras conocerse la creación del sindicato?
Sorpresa e indignación, porque dicen que son personas marginadas. Estas señoras no llegan a la jubilación, lo que quieren es ganar un dinero fácil. Entiendo marginación como el caso de una mujer que llega engañada y se encuentra a otra mujer que la está esperando en el aeropuerto, que es la madame, y la obliga prostituirse. Eso es marginación, mujeres que vienen de otros países engañadas. Ellas mismas nos dicen que ofrecer su cuerpo no es un trabajo.

¿Por qué están a favor de abolir la prostitución en vez de regularla?
Porque no son mujeres libres, nos lo dicen diariamente. Ellas lo que quieren es salir de ahí. No nos dicen que lo hacen porque quieren. Yo estoy en la línea de la abolición porque en los países que la han impuesto, como Suecia, se ha visto que las que están en una situación de trata están protegidas por el Gobierno. No hay que convertirlo en un objeto de consumo más, la mujer no es un objeto.

¿De qué modo creen que se puede poner fin a la trata de personas?
Hay que ir contra el proxenetismo, contra las mafias organizadas y contra el putero. Ellas están ahí porque hay demanda. No es una situación de igualdad, es una situación de violencia y exigencia en una serie de servicios que tienen que hacer, lo que el hombre está solicitando. El peligro es que estamos normalizando esta situación, y normalizar la prostitución me parece muy grave.

El Estado tiene que invertir para que vaya desapareciendo, no es nada fácil, hay intereses económicos, mujeres que vienen en situación de pobreza… Es muy fácil entrar en la prostitución y muy difícil salir. Esto hay que atenderlo, es un delito internacional que tenemos que combatir y atender. Las mujeres que nosotras conocemos no reciben dinero libre, porque todo se lo queda el proxeneta, si esto se reglamenta para ellos es mucho más fácil. Es una esclavitud hacia la mujer, que está en una situación de desigualdad. Esto se puede frenar en los países de origen… Hay que hacer muchas más cosas antes que un sindicato para trabajadoras del sexo.

¿Creen que el Gobierno está realmente comprometido con la abolición de la prostitución?
Por esa línea van, también el Gobierno anterior lo estaba, se están dando cuenta de que esto es así. Es muy difícil, porque aquí hay que invertir dinero y presupuesto para que estas mujeres puedan salir de ello.

¿Qué labor realizan en APRAMP para combatir la prostitución?
Tenemos a mujeres supervivientes de la trata que forman diariamente a través de la unidad de rescate a otras compañeras en los clubs, en polígonos, en la calle, en pisos… De hecho, Madrid será la primera comunidad autónoma que va a abrir un piso de menores y adolescentes. Aquí contamos con 13 mediadoras que informan diariamente a unas 150 mujeres recorriendo todas las zonas de incidencia de prostitución. Son compañeras de los países de origen, con las que empatizan mucho más, les informan de que si quieren denunciar la red tienen una alternativa, contamos con un piso y tenemos un taller formativo. A veces están contratadas y en otras ocasiones aprenden un oficio para encontrar luego un trabajo digno. Ellas mismas lo dicen, que no aguantan la prostitución. No es una relación de iguales. Lleva su tiempo, pero paso a paso hemos sacado a mujeres de la trata.