CLARA PINAR

  • CEAR acusa a Marruecos de presionar a España y la UE con la relajación en el control de la frontera.

Migrantes subsaharianos en Ceuta tras saltar la valla.

Desde hace más de un mes, España se ha convertido en la principal ruta de llegada por mar de migrantes a Europa por motivos tan dispares como el cierre de puertos decretado por el nuevo Gobierno de Italia, la presión que cada vez más sufren los barcos de rescate en el Mediterráneo central o, simplemente, la oportunidad que la semana pasada se presentó a unos 800 subsaharianos que protagonizaron un salto masivo a la valla de Ceuta como no se veía desde hacía más de 10 meses.

Son algunas de las causas de que España se haya convertido en la “principal ruta migratoria hacia Europa”, según la Agencia Europea para la Protección de Fronteras (Frontex), que cifra el incremento de llegadas a España en un 166% en comparación con el año pasado, hasta cerca de 6.400 en el mes de junio.

Según Frontex, el principal origen de los migrantes llegados a España es Marruecos, Guinea y Mali.

En este escenario, la frontera sur de Europa, la de la costa de Andalucía, tiene una doble vía de entrada, quienes llegan a España por mar, a las costas andaluzas, y quienes lo hacen por tierra, atravesando a Ceuta desde Marruecos, tras llegar en la mayoría de los casos desde el África subsahariana.

Maite Pérez trabaja en el Centro San Antonio de Ceuta, un espacio gestionado por la Diócesis de Cádiz y Ceuta que desde los años 90 acoge a inmigrantes y tiene claro que, en el caso del salto masivo de la valla de la semana pasada, se debió a cuestión de oportunidad.

“No podían ir entrando de continuo como ocurría antes, se acumuló más cantidad de gente“, explica. “No es nada que no haya pasado antes, pero es verdad que esta vez ha sido mucha más gente“, añade alguien que no recordaba una llegada así de numerosa desde hace como unos diez meses.

No quiere decir que no haya llegadas, intentos, casi diarios, de saltar al valla, de personas subsaharianas y también de origen asiático. La diferencia ahora es que hacía que no se entraba en un grupo tan grande o que, como dice la presidenta de Andalucía Acoge, Elena Tajuelo, nunca se vio un salto tan masivo a la valla.

Geopolítica y verano

Tajuelo ha observado los flujos migratorios en Andalucía a lo largo de los últimos 30 años y, además de la “falta de recursos humanos y de instalaciones” que nunca se han afrontado para tener una buena red de acogida humanitaria, ella identifica varias causas, de origen geopolítico pero también por el simple hecho de que es verano. “En los últimos 30 años, en verano siempre aumentan las llegadas“.

Desde Andalucía Acoge se señala, en primer lugar, el acuerdo migratorio de Malta e Italia con Libia, de devolución de migrantes, que hace que las personas migrantes decidan intentar otra vía, aunque sea “más peligrosa” y traten de llegar a Europa por la frontera española.

En este sentido, Tajuelo apunta a que a las costas españolas han llegado personas hasta de Bangladesh, huyendo de situaciones de mucho más peligro, en la que tienen muchas más posibilidades de perder la vida.

En concreto, seis de cada 10 migrantes perecen intentando atravesar el Mediterráneo central, según un informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) para explicar “lo que está pasando en las costas españolas”.

CEAR indica que “la política de cierre de puertos” por parte de los gobiernos de Malta e Italia y los “continuos obstáculos” que encuentran los barcos de salvamento que patrullan el Mediterráneo ha convertido la parce central de este mar en un lugar verdaderamente peligroso. Por eso, los migrantes han decidido “buscar rutas alternativas” que les han conducido a intentarlos en el Mediterráneo occidental, es decir en España.

España, único aumento de llegadas

El informe de Frontex sobre los flujos migratorios durante el mes de junio dejan una conclusión clara: en todos los puntos de entrada de la UE las llegadas están disminuyendo o permanecen estancadas, menos en España.

Según la agencia comunitaria, en el Mediterráneo central se redujo a casi un tercio de lo que había sido en mayo, con unas 3.600 persona contabilizadas en comparación a las 24.300 que llegaban antes de que la UE firmara un acuerdo con Turquía porque el que, a cambio de fondos europeos, Ankara controla a los migrantes dentro de su territorio.

En el Mediterráneo central, vía Italia, el tráfico también cayó en junio alrededor de un 85% en comparación con junio del año pasado.

Por último, la ruta terrestre, de Centroeuropa, la que entre 2015 y 2016 utilizaron cientos de miles de personas que huían de la guerra de Siria se mantiene en “cifras bajas” de migrantes irregulares, indica Frontex.

En España, sin embargo, la cifra aumenta, por causas que para CEAR tienen mucho que ver con la situación política y con decisiones políticas tomadas en los últimos meses.

Para empezar, se debe a que “en gran medida” el número de entradas desde Italia y Grecia “ha descendido notablemente”. Esto hace que España acumule en lo que va de año el 40% de las llegadas a la UE, que en total se han reducido a la mitad en comparación con 2017, pasando de 102.800 a 54.500 personas.

Relajación de Marruecos

CEAR y Tajuelo también coinciden en señalar una eventual relajación del control por parte de Marruecos. Según CEAR, las revueltas en el Rif marroquí y el “uso de las migraciones como elemento de presión” en las negociaciones de Marruecos con España y la UE “podrían estar favoreciendo una relajación en las medidas de control migratorio marroquí”.

Tajuelo recuerda que desde hace décadas el control de su frontera con la UE le ha servido a Marruecos para presionar a su favor en negociaciones agrícolas, pesqueras o de cualquier otra índole. Rabat, apunta, estaría siendo “permisivo” para permitir “más salidas” en función de su interés político.

Desde Ceuta, Pérez no lo tiene tan claro. Estima que el último salto a la valla fue tan numeroso porque “llevaban tiempo sin entrar, precisamente porque había más control por parte de Marruecos y de España, al haber más control tienen más difícil la entrada”, aunque, añade, “van entrando individualmente, en grupitos pequeños con pateras”.

No hay efecto llamada

En lo que coinciden todos es que el denominado “efecto llamada” en función de decisiones polítcas tomadas, en este caso en España, no existe.

“No hay ningún efecto llamada, sino un efecto huida ante el riesgo de muerte”, dice CEAR en la explicación de las causas por las que tantos migrantes intentan llegar a Europa por la frontera marítima española.

Tajuelo y Pérez también están seguras al negar el “efecto llamada”, qu se convirtió en una advertencia muy habitual cuando a mitad de junio el Gobierno de Pedro Sánchez autorizó el atraco en el puerto de Valencia de los más de 600 migrantes que viajaban en el buque Aquarius.

También fue recurrente cuando una de las primeras intenciones que reveló el entonces recién nombrado ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, fue la de intentar retirar las concertinas que dejan tan malheridos a los inmigrantes que tratan de saltar las vallas de Ceuta y Melilla.

Para Pérez, ninguna de estas decisiones afectan a los migrantes, ni a favor ni en contra. “Yo tengo claro que ellos están esperando para pasar y da igual las noticias que tengamos a este lado porque ellos lo que quieren es pasar y se organizan para hacerlo. No tiene más historia y la historia siempre ha sido igual, haya un gobierno o haya otro. Ellos tienen que pasar aprovechan la mejor oportunidad para pasar”, asegura.

“Eso pueden ser palabras que se utilizan para crear rechazo en la población en general”, dice Tajuelo, que recuerda que el “proceso migratorio”, el largo camino que tiene tras de sí una persona cuando llega a Marruecos “no se de un día para otro”, dura meses e incluso años, aunque concede que unas determinadas circunstancias políticas sí pueden ser utilizadas por las mafias.

“No se puede plantear“, dice la presidenta de Andalucía Acoge sobre la llamada que podría haber efectuado la llegada de los migrantes del Aquarius. “Y el hecho de que quiten la concertinas no creo que sea tampoco”.