MELISA TUYA

Adopción

Estos últimos días es noticia el hecho de que una pareja de Zaragoza haya entregado a su hija adoptiva al servicio de protección de menores alegando aparentemente que la niña, con ellos en España desde el pasado mes de enero, tenía trece años en lugar de los siete que les habían dicho. Una decisión que tiene ahora al Gobierno de Aragón y a las autoridades indias valorando si la niña, que ya tiene nacionalidad española, es adoptada de nuevo, permanece en acogida o vuelve a la India.

¿Hasta qué punto es excepcional que se rechace a un niño adoptado? Según Manuel Luna, director de las entidades mediadoras en adopción internacional (ECAIs) Aipame y Asefa, “No es nada habitual”, aunque Luna recuerda que en España se habla de un fracaso de en torno a 2% en España que puede llegar al 10% a nivel internacional, añadiendo que “nosotros, con más de 3.000 niños adoptados en Rusia, no tenemos niños tutelados por la Administración”.

Desde la ECAI Niños sin Fronteras, especializada en adopciones en La India, aseguran a 20minutos.es que es un caso extraordinario con el que ellos jamás se han encontrado. “Nunca nos ha pasado porque se hace una buena valoración la familia. Conseguir el certificado de idoneidad es duro. Los cursos te lo ponen bastante complicado y nosotros contamos todo igual o incluso magnificado. El riesgo existe, la adopción no es un camino de rosas y la gente tiene que saber dónde se mete, porque los hay que creen erróneamente que tener un hijo y es decirle siéntate aquí y haz los deberes y el niño obedece, o que el niño te va a decir enseguida “mamá te adoro””.

Esos certificados de idoneidad son un primer paso fundamental para iniciar la tramitación del expediente que culmina con la adopción, tras un proceso que puede variar bastante en tiempo, formas y costes, incluso en un mismo país, y que incluye que la consejería correspondiente de cada comunidad autónoma y cada ECAI  valore la propuesta que el país hace de un menor en concreto.  “Te dan unos informes que son bastante coherentes y están bien estudiados y valorados por las comunidades y por nosotros”, aseguran desde Niños sin Fronteras.

¿Es posible entonces una diferencia tan grande entre la edad estimada y la real? “Tramemos niños de Rusia de cinco años que tienen un peso de uno de dos, así que imagínate en un país como Etiopía o la India. En Etiopía ha pasado mucho lo de la edad. Una agencia no tienen ningún interés en engañar sobre la edad, pero hay países en los que no se sabe ni dónde nació ni cuando ese niño y se les hizo una aproximación de la edad”.

“Con niños abandonados, al no tener datos, puede haber diferencias de que en la radiografía osea te de algún año arriba o abajo. Algunos parece que tienen tres años menos. Piensa que no comen igual, la vida no es igual. Pero una diferencia de siete a trece no tiene mucho sentido“, explican desde Niños sin Fronteras.

¿Qué otros motivos puede haber tras estos rechazos?

Manuel Luna apunta a la posibilidad de que tras estos fracasos, lo que suceda es que “las idoneidades no deberían haberse dado”. Desde Niños sin Fronteras son de la misma opinión: “lo que más me cuadra es que las idoneidades no están bien dadas. Los padres no estaban preparados”.

“La gente tiene que entender, y así se les explica, que se adoptan niños en países donde el alcohol, la droga y la pobreza es un problema;  que proceden de familias y sectores marginales y lo normal es que tengan problemas. En Colombia, por ejemplo, se nos está pidiendo que las familias hagan un documento en el que aseguran ser conscientes de que los niños pueden venir de madres con problemas de alcoholismo, de la prostitución, con problemas mentales… Eso lo que debería de generar es que la gente que va a la adopción diga “esta opción no es para mí”.  La familia que viene a la adopción tiene que ser consciente de lo que es la adopción.”

Luna hace además referencia a las adopciones llevadas a cabo por protocolo público, “muchos de esos problemas pueden venir de ese tipo de adopción más incontrolada. Por suerte ya se cerró hace años y todos los países trabajan ahora con entidades acreditadas controladas por ambos países”. También a las dificultades y retos de la adolescencia: “Los niños que se adoptaron en España, sobre todo a partir de finales de los años 90, al principio eran pequeñitos y tan guapitos. Ahora esos niños han crecido, están entre los 18 y 20 años, y empiezan los problemas, pero no porque sean adoptados”.

Ambos coinciden también en que el abandono de un hijo, biológico o adoptado, nunca está justificado. “Puede tener enfermedades, problemas de comportamiento, problemas normales o más serios, pero los padres tienen que asumirlo”, asegura Luna. “Es tu hijo”, defiende el portavoz de Niños sin Fronteras, “cuando se produce algo así es un abandono sin más, no es un abandono de una adopción internacional. Es algo que no tiene que ver con un proceso de adopción, que dice muy poco de la calidad de esas personas”.