CLARA PINAR

  • González prefería recibir en Las Marismillas; Aznar, en Quintos de Mora, y Rajoy se llevó a Merkel a Galicia.
  • Gorbachov, Mitterrand, Pastrana, Lula da Silva o Blair, invitados a las residencias de Patrimonio Nacional.

Sánchez y Merkel

La canciller de Alemania, Angela Merkel, visita este fin de semana al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la residencia oficial de Las Marismillas, en el Parque de Doñana, para un encuentro que ha sido definido por la Moncloa como “fin de semana de trabajo” pero que encierra también la afición que a lo largo de las décadas han demostrado distintos mandatarios extranjeros por España, aunque sea de visita semioficial.

España es uno de los principales destinos turísticos del mundo y los políticos extranjeros no son ajenos. Los presidentes del Gobierno lo saben y, uno a uno, han explotado ellos encantos del país para fijar reuniones con mandatarios de otros países, incluso en momentos complicados.

Entre este sábado y el domingo, Sánchez y Merkel repasarán la agenda bilateral y también de la UE, días después de que sus respectivos gobiernos llegaran a un acuerdo para que Alemania envíe a España a alrededor de una treintena de migrantes llegados desde aquí al lander alemán de Baviera.

Por muy interesantes que sean estas conversaciones, quizá palidezcan al lado de la visita que harán este sábado al Palacio de los Guzmanes, donde comparecerán ante la prensa. Según explican fuentes de la Moncloa, es la sede de la Fundación Medina Sidonia y alberga un “fantástico” patrimonio inmobiliario, cuadros y un archivo formado por más de seis millones de documentos.

Después comenzará la parte más privada de la visita, en la que los dos mandatarios podrán seguir debatiendo de forma más personal y directa. Merkel se alojará en la finca de Las Marismillas, donde Sánchez veranea con su familia, y a la que solo se puede llegar cruzando el Guadalquivir desde Sanlúcar o recorriendo 30 kilómetros de playa, en bajamar, desde Matalascañas (Huelva).

El domingo está previsto que ambos visiten el centro de cría en cautividad del lince ibérico ‘El Acebuche’, dentro del Parque Nacional de Doñana.

Palacio de Las Marismillas

Si las imágenes de la Familia Real española junto al Príncipe Carlos, Lady Di y sus hijos en las escaleras del Palacio Marivent (Palma) ya son icónicas, las visitas a España de políticos de otros países han sido muy frecuentes.

Los monarcas españoles invitaron por primera vez al entonces heredero al trono británico y su familia a pasar unos días en la residencia real de Palma en 1986 y la experiencia se repetiría en 1987, 1988 y 1990.

Doñana o Quintos de Mora

Con los años, los presidentes del Gobierno han invitado a sus homólogos a reuniones mucho más distendidas que en la Moncloa, aunque con diferentes destinos según quién gobernara en cada momento.

Así, Felipe González hizo habitable Las Marismillas, que este fin de semana recupera Sánchez para recibir a Merkel, una de las políticas europeas que más veces ha visitado España, en viaje privado o semioficial, como es este caso.

El Palacio de Las Marismillas, una de las residencias que Patrimonio Nacional pone a disposición de los miembros del Gobierno, es uno de los enclaves que más visitas de este tipo ha recibido a lo largo de los años.

Allí González recibió al último presidente de la URSS, Mijail Gorbachov; al canciller alemán Helmut Kohl, o al presidente francés François Mitterand.

También se alojó junto a su familia el primer ministro británico Tony Blair, por invitación de José María Aznar pero sin el presidente español, que años más tarde le recibió en su enclave de Patrimoni favorito, la finca toledana de Quintos de Mora.

En 2012, un año antes de la foto de las Azores previa a la Guerra de Irak, Aznar recibió al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Un año más tarde, Aznar volvió a ser anfitrión de mandatarios extranjeros en la finca toledana, donde recibió a los presidentes de México Vicente Fox y de Colombia, Andrés Pastrana, acompañados de sus respectivas familias.

Zapatero y Lula da Silva

José Luis Rodríguez Zapatero innovó en sus vacaciones, cuando siendo presidente fue más habitual de la residencia de La Mareta, en Lanzarote, pero volvió a Quintos de Mora para agasajar en 2007 al entonces presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva.

Llegaron en helicóptero desde la Moncloa, donde este mismo día habían celebrado un encuentro con empresarios españoles y allí almorzaron junto a sus esposas y con un atuendo mucho más casual que los trajes que habían utilizado antes.

Con Rajoy, a Galicia

Por su parte, el presidente Mariano Rajoy prefería tirar para casa e invitar a otros dirigentes a Galicia. Allí recorrió un tramo del Camino de Santiago junto a Merkel en 2014, en plena discusión en la sede de la UE sobre el reparto de puestos en organismos como el Banco Central Europeo, donde Rajoy trató sin éxito entonces de colocar a su ministro de Economía, Luis de Guindos.

El paseo de 6 kilómetros que se marcaron Rajoy y Merkel por los alrededores de O Pedrouzo, considerada junto al Monte do Gozo, la última parada del Camino, supuso también un espaldarazo de la canciller a los recortes del Gobierno español para hacer remitir la crisis de la deuda. Terminó con un almuerzo en el Hostal de los Reyes Católicos, en la plaza del Obradoiro.