ARACELI GUEDE

Eduardo Vela

El doctor Eduardo Vela se sienta de nuevo este martes en el banquillo de los acusados, más de dos meses después de la primera sesión del primer juicio por un caso de bebés robados en España, en el que se le acusa de participar en la sustracción de una recién nacida en 1969 cuando era director de la clínica San Ramón de Madrid.

La Audiencia Provincial acoge la segunda y última sesión de la vista oral después de que tras la primera, celebrada el 26 de junio, el acusado alegara “mareos” y “dolores”.

“Hoy es un día muy importante. Esperamos que la declaración de las dos periodistas nos dé la fuerza que necesitamos para ver si se hace justicia y se puede condenar a una de las personas implicadas en la venta de bebés”, ha dicho Inés Madrigal a su llegada a los juzgados. 

La denunciante ha hecho así referencia a dos reporteras de la televisión pública de Francia que consiguieron en un reportaje con cámara oculta grabar al doctor. Una de esas periodistas, Emile Delphine, ha intervenido por videoconferencia y ha confirmado que en la entrevista que su compañera y ella mantuvieron con Vela y su mujer, el matrimonio reconoció que el médico había “regalado” a Inés pero que no cobró por ello.

Emile Delphine ha agregado que no se les explicó por qué se había procedido a esa entrega ni recibieron información sobre la familia biológica de la niña. Tampoco vieron el certificado de nacimiento de la denunciante ni recuerda si Vela les admitió que lo había falsificado. 

“La paciencia se nos acaba”

Inés ha entrado en la Audiencia poco antes de las diez de la mañana, después de saludar a la decena de personas concentradas a las puertas del edificio tras una pancarta con el lema “La justicia nos ignora. La paciencia se nos acaba”. “La frontera que marque el día de hoy puede ser histórica. A partir de hoy podemos lograr una sentencia de hechos probados. Hasta ahora solo teníamos acusaciones”, ha agregado su abogado, Guillermo Peña.

Casi al mismo tiempo llegaba Vela. Lo hacía en coche y entraba directamente por el garaje. El ginecólogo, que se desplaza en silla de ruedas, ha accedido acompañado de su abogado y de su mujer.

En esta sesión, la Fiscalía expondrá los motivos por los que, a su parecer, debe ser condenado a 11 años de cárcel. La acusación solicita 13 y la defensa, la absolución.

El ministerio público acusa al médico, de 85 años, de un delito de sustracción de menor de siete años, otro de suposición de parto cometido por facultativo y otro de falsedad en documento oficial.

Cree que participó en el robo de Inés, separada de su madre biológica y entregada a una mujer estéril, a quien el doctor le había recomendado fingir un embarazo con cojines.

“Yo no he dado ninguna niña a nadie”

El principal y único acusado negó los hechos durante su declaración. “Yo no he dado ninguna niña a nadie”, dijo.

No reconoció su firma en los documentos del registro de la bebé y respondió “no lo recuerdo” a buena parte de las preguntas que le formularon. Dijo no saber si en la clínica se tramitaban adopciones, ni si por allí pasaban monjas o quién se encargaba de rellenar los libros de registro de nacimiento.

Su declaración, como la de su mujer, su socio y tres enfermeras del centro, contrasta con la de la propia Inés Madrigal, que relató cómo su madre le decía que Eduardo Vela le había “regalado una niña”.

Tras esa jornada, que dio aliento a muchos afectados por el robo de bebés que se concentraron a las puertas de la Audiencia Provincial de Madrid, el doctor Vela no regresó al tribunal al día siguiente, cuando estaba previsto que el juicio quedase visto para sentencia.

Alegó “mareos” y “dolores” y, una vez el tribunal acordó suspender la vista, intentó evitar la reanudación del juicio por motivos de salud. Los forenses echaron por tierra sus argumentos  y concluyeron “que no existe causa médica que le impida asistir a las sesiones”.