Valentina Petrenko, una política rusa cuyo peculiar peinado la ha convertido en blanco habitual de chanzas, abandonó su puesto como representante de la República de Jakasia (Siberia) en el Consejo de la Federación, es decir, la cámara alta del Parlamento ruso. Su gruesa capa de cabello tupido ha hecho de Petrenko un personaje viral en las redes tanto en Rusia como fuera del país. 

Este miércoles, la presidenta del Consejo de la Federación, Valentina Matviyenko, agradeció a la política por su trabajo y describió a Petrenko como “una de las senadoras más notables, activas y responsables”. La senadora  dejó su puesto el pasado 16 de noviembre tras 16 años de trabajo en el Consejo de la Federación. 

Petrenko —que es bióloga y química— fue condecorada en 1994 con la Orden al Coraje Personal por haberse ofrecido como rehén a cambio de la liberación de los niños retenidos por un grupo de terroristas en la ciudad de Rostov del Don en 1993.