AMAYA LARRAÑETA – VÍDEO: AGENCIA ATLAS

  • Cinco magistrados llevan desde julio revisando los recursos y se dan un mes para comunicar el fallo final.
  • Tienen tres opciones: la confirmación de la sentencia, su revocación parcial, con penas al alza o a la baja, y su revocación total, con la libre absolución de La Manada.

Los miembros de La Manada acuden a firmar a los juzgados de Sevilla

Los cinco miembros de La Manada (José Ángel Prenda, Ángel Boza, Antonio Guerrero, Alfonso Jesús Cabezuelo y Jesús Escudero) no tendrán que viajar a Pamplona este miércoles, 7 de noviembre, fecha fijada por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) para la “deliberación y fallo” de los recursos presentados contra la sentencia que les condenó a 9 años de prisión por abusos sexuales con agravante de prevalimiento.

La sentencia —polémica por el uso del prevalimiento,en lugar de la intimidación, que permitió rebajar los hechos de agresión sexual a abusos sexuales, pero también por el voto particular de un juez que consideró que las relaciones fueron consentidas— motivó encendidas protestas por todo el país bajo el grito unánime de “no es abuso, es violación”.

Ahora les toca el turno a cinco magistrados, todos hombres, adscritos a la Sala de lo Civil y lo Penal del TSJN, que deben comenzar a redactar su postura sobre los recursos planteados. Las acusaciones reivindican el alza de las penas a 22 años de prisión por agresión sexual continuada. Las defensas, la libre absolución.

Lo habitual en los recursos a segunda instancia en Navarra es que sean revisados por tres magistrados, pero en julio la Audiencia acordó convocar a los cinco miembros de la sala, “por la complicación jurídica del caso”. Explicaron que no era una decisión común, pero tampoco el primer caso en el que se recurre al pleno del TSJN.

En octubre la sala tomó la decisión de descartar la celebración de una nueva vista oral, dijeron que lo hacían para preservar la identidad de la víctima. Y alegaron también que no lo veían necesario para la “correcta formación de su convicción”, que ven suficientemente ilustrada en los “extensos y fundados recursos de apelación y sus respectivas impugnaciones”.

Fuentes jurídicas explican a que la fecha del 7 de noviembre es una mera formalidad procesal que marca el comienzo del plazo de un mes, aproximadamente, que se da la sala para dictar el fallo sobre los recursos. Porque, de hecho, los magistrados llevan desde finales de julio reuniéndose periódicamente para debatir posiciones, tras revisar las pruebas de la causa que tienen a su entera disposición.

Sobre la sustancia del fallo caben tres opciones: que los magistrados confirmen la sentencia dictada en primera instancia (nueve años de prisión por abusos sexuales con prevalimiento), que la revoquen parcialmente, reduciendo o ampliando la pena a los condenados, o que la revoquen en su totalidad, y dicten la libre absolución de los miembros de La Manada.

El catedrático en Derecho Penal Manuel Cancio considera que, como la apelación se centra en la calificación jurídica de los hechos, no es necesario repetir la vista. Sobre lo que pueda suceder tras la deliberación de los cinco magistrados navarros, a su juicio, “y son muchos penalistas los que opinan igual”, dice, los hechos dados por probados “apuntan en dirección a afirmar que hubo intimidación por la situación en la que los autores colocaron a la víctima, por lo que cabe esperar que se califique ahora como agresión sexual-violación, con una pena algo más elevada (12 a 15 años, probablemente) que la impuesta por abuso sexual”.

Las deliberaciones son secretas y no han transcendido, pero lo que sí se sabe ya es que el fallo final le será comunicado a las partes por escrito. El tribunal ha descartado seguir los pasos de la sección segunda de la Audiencia de Navarra, cuyo titular optó por la lectura pública del fallo.

Contra la futura decisión que tome el TSJN todavía cabe el recurso al Tribunal Supremo, la instancia en la que todo apunta terminará este caso.

¿Y los condenados? Esperan el fallo en Sevilla

Cuatro de los cinco condenados de La Manada esperan en sus domicilios, en Sevilla, la decisión del TSJN sobre los recursos a la sentencia de nueve años de prisión. El quinto, Ángel Boza, lo hace en la cárcel, donde ingresó en agosto después de ser detenido por un robo con violencia de unas gafas en un centro comercial.

Al resto, pocas veces se les ha visto en público desde que en junio la Audiencia decretara la libertad bajo fianza, aunque sus salidas a restaurantes o piscinas no han estado exentas de polémica. Sí se les ha podido grabar y fotografiar en sus desplazamientos a los Juzgados hispalenses, donde tienen la obligación de firmar lunes, miércoles y viernes.

Pese a la presencia continua de los medios de comunicación, solamente una vez han hablado ante los micrófonos. Fue a finales de octubre, cuando José Ángel Prenda, dijo que “desde el 7 de julio de 2016, todo lo que está pasando con nosotros es una injusticia y un despropósito. Nos sentimos utilizados. Aquí lo único que se ha violado ha sido nuestro derecho a la presunción de inocencia, a una prensa parcial y veraz”.