C. CH.

Rescate de una patera por Salvamento Marítimo

El plan del Gobierno para hacer frente al problema migratorio –que afecta en mayor medida a las costas andaluzas– ha echado a andar. Según detalló este lunes Magdalena Valerio, ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, ya están “en funcionamiento” unas 5.500 plazas en centros de acogida para los migrantes que llegan a España, lo que supone 2.700 más de las que estaban habilitadas en verano. Casi el doble. La intención de Valerio es llegar a las 6.000 a final de año.

Esta medida quiere dar respuesta a la ola migratoria, puesto que las llegadas a España en 2018 se han incrementado un 153,5% respecto al mismo periodo del año anterior. Aquí las cifras: solo en las dos primeras semanas de noviembre entraron en el país de forma irregular 2.567 inmigrantes, de los que 2.133 lo hicieron cruzando el Estrecho en patera.

Si sumamos estas llegadas a las del resto del año, el número deja en evidencia la sangría: 55.949 personas accedieron a España por mar y tierra hasta el pasado 14 de noviembre, según los últimos datos publicados por el Ministerio del Interior. Casi 50.000 lo han hecho por mar, casi tres veces más que en 2017. De ahí la necesidad de ampliar los centros de acogida y reforzar la atención humanitaria de los que dejan atrás sus países de origen.

Diferentes organizaciones llevan meses demandando un plan de actuación para hacer frente a la ola migratoria. Este lunes, por ejemplo, Save the Children puso el foco en Madrid, donde el sistema de petición de asilo está “saturado”. “Las personas que llegan a España buscando protección internacional no consiguen acceder a la cita para la formalización de la solicitud de asilo, situación que deja a familias, niños y niñas sin acceso a las plazas de acogida”, explicaron. 

La actuación que anunció este lunes la ministra sobre la ampliación del número de plazas se enmarca dentro de un plan de emergencia del Ejecutivo –por valor de 30 millones de euros– a través del que se quiere reforzar la atención humanitaria de los migrantes, así como poner en marcha nuevos centros de acogida. En este sentido, se han abierto varios de emergencia y derivación, uno de ellos en Chiclana de la Frontera (Cádiz) y otro en Mérida (Badajoz).

Los objetivos que se ha marcado Sánchez para gestionar los flujos migratorios, teniendo en cuenta las llegadas de pateras que se están produciendo desde 2016, son cinco: la eficacia en el rescate de vidas en el mar; el respeto a la legislación internacional y a los derechos humanos; el control de los flujos migratorios; la apuesta por la inmigración legal, regular y segura; y la integración de los que llegan.

Y es que España se ha convertido en la principal ruta de personas migrantes y refugiadas por mar a Europa en los últimos años. “Esto se debe en gran medida a que el número de entradas en Italia y Grecia ha descendido notablemente”, explican desde la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR).

“Desde Europa se están poniendo cada vez más obstáculos para la llegada de migrantes mediante la firma de acuerdos con países como Turquía o Libia, basados en la externalización de fronteras, países donde no se respetan los derechos humanos y está obligando a las personas que huyen a buscar nuevas vías de acceso”.

En este sentido se pronunció la ministra Valerio, quien hizo especial hincapié en que en la UE “se está estrechando” la cooperación internacional para poder dar “una solución común” a este problema y subrayó que España está impulsándola especialmente con Marruecos, Francia y Alemania.