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lazos amarillos

Poner o quitar lazos amarillos se ha convertido este verano en un deporte casi de riesgo en Cataluña debido a la creciente fractura social que se respira en las calles por el ‘procés’ independentista.

La agresión el sábado a una mujer por retirar lazos amarillos en el parque de la Ciutadella de Barcelona ha sido la última muestra de un conflicto que se ha intensificado ante la cercanía de fechas clave para los independentistas, como la Diada del 11 de septiembre o el primer aniversario del referéndum del 1 de octubre.

Se trata de una batalla por dominar el espacio público en Cataluña que tiene su origen en el encarcelamiento de los líderes de la ANC y Omnium, los llamados Jordis, en octubre del año pasado.

Estas dos asociaciones independentistas hicieron entonces un llamamiento para exhibir lazos amarillos como muestra de solidaridad hacia sus líderes y esos lazos se fueron convirtiendo poco a poco en símbolo para pedir la excarcelación de los políticos independentistas en prisión.

Durante meses, el independentismo ha ido llenando el espacio público catalán de lazos amarillos: balcones de ayuntamientos, escuelas, puentes de autopista, rotondas, parques, etc. Y lo ha hecho con el beneplácito de la Generalitat y de los Mossos d’Esquadra, que permiten el uso del espacio público para ese tipo de propaganda independentista. Es más, el propio president, Quim Torra, animó a la ciudadanía a colocar lazos y amenazó con sancionar a aquellos que los retiraran.

Pero un importante sector de la sociedad catalana no está conforme con ese uso partidista del espacio público y se ha cansado de ver sus plazas y parques repletos de telas o plásticos amarillos.

Así, en los últimos meses se ha ido incrementando el número de personas que se dedican a retirar la simbología separatista de las calles, a pesar de la amenaza del Govern de sancionar esa actitud con multas de hasta 30.000 euros.

También cruces amarillas

Muestras de la tensión creciente ha habido muchas recientemente. El pasado 22 de julio, un hombre irrumpió con un coche en la plaza Major de Vic y arrolló numerosas cruces amarillas colocadas por los independentistas.

La colocación de cruces amarillas, una versión macabra del lazo que ni siquiera ha gustado en sectores independentistas, también ha sido foco de tensión en las playas catalanas. En Canet de Mar hubo en mayo una trifulca entre ‘plantadores’ y ‘arrancadores’ de cruces, que se saldó con varios heridos leves. En Mataró, Llafranc y Calella de Palafrugell se vivieron episodios similares.

La plantación de cruces amarillas tuvo su respuesta en una plantada de sombrillas con la bandera de España en la playa de Arenys de Mar, a principios de agosto.

Más grave fue la agresión de un anciano que retiraba lazos amarillos con un cuchillo a un hombre que le recriminó su actitud. Ocurrió el pasado 16 de agosto en Canet de Mar y la víctima sufrió algunos cortes leves.

En Barcelona, una mujer de 67 años también fue agredida a mediados de julio cuando estaba retirando simbología independentista. La agresión fue grabada con un móvil y en las imágenes se ve a la mujer caer entre unos vehículos.

Incidentes similares y discusiones entre partidarios y detractores de los lazos se han vivido en numerosas localidades catalanas este verano.

La Fiscalía Superior de Catalunya ha entrado en acción este lunes al abrir diligencias para investigar la identificación de personas que retiran lazos amarillos por parte de los Mossos d’Esquadra, una medida que responde a la actuación de la policía autonómica catalana contra la retirada de simbología independentista.