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Apendicitis

Pese a que casi todos conocen a alguien que ha sido operado por esta razón, lo cierto es que entre los que no han sufrido una apendicitis, ésta continúa siendo una desconocida en cuanto a sus síntomas se refiere pese a que se trata de una urgencia médica que prácticamente siempre implica la extirpación del apéndice.

El apéndice es un órgano pequeño, en forma de tubo, unido a la primera parte del intestino grueso. Como se recuerda desde el NIH, la Biblioteca Nacional de Medicina de EE UU, está ubicada en la parte inferior derecha del abdomen y no tiene ninguna función conocida. La apendicitis es causada por un bloqueo en el interior del apéndice. Este bloqueo provoca un aumento de la presión, problemas con el flujo de la sangre e inflamación. Si el bloqueo no se trata, el apéndice puede romperse y diseminar la infección hacia el abdomen. Esta condición se llama peritonitis.

Existen una serie de síntomas que son característicos de la apendicitis, aunque no exclusivos, como la falta de apetito previo a la sensación de dolor. Esta falta de apetito, provocada por la infección e inflamación provocada en la zona es la primera señal de esta dolencia, pero no la única según explican en El País.

Esa molestia que sigue a la pérdida de apetito suele ser un dolor repentino en el ombligo que va desplazándose hacia la zona inferior derecha en la mayoría de los casos. En ocasiones llega a confundirse con una gastroenteritis debido a que en la primera fase del dolor puede provocar diarrea, y en otras ocasiones con un cólico nefrítico si se trata de la apéndice retrocecal, cuyo dolor se focaliza más en la zona central y hacia los genitales.

El dolor abdominal se agudiza en cuestión de pocas horas y puede llegar a provocar fiebre, algo que caracteriza a la apendicitis, aunque no es exclusivo de ella. Llega a impedir casi cualquier movimiento si se encuentra en estado avanzado.

También produce hinchazón en el abdomen y sensación de saciedad pese a no haber comido nada durante horas. La inflamación del apéndice provoca la acumulación de gases e impide eliminarlos, generando el consiguiente malestar.

Todo esto viene provocado por el hecho de que este cuadro inflamatorio produce una alteración funcional en el intestino, lo que lleva sufrir diarrea (más habitualmente) o estreñimiento (menos habitual).

Una diferencia con la gastroenteritis es que en el caso de la apendicitis suelen aparecer más náuseas que vómitos (que también los puede haber, pero menos).