EMILIO ORDIZ

Susana Díaz, en un acto de campaña

Un reto: 55 escaños. Ahí se sitúa la mayoría absoluta en el Parlamento andaluz y en un contexto en el que las victorias aplastantes ya no existen, los cuatro grandes partidos ya miran las opciones para pactar de cara a las elecciones del 2-D que este domingo deciden algo más que la presidencia y composición del parlamento andaluz.

El panorama deja varias vías de acuerdo: por un lado, Ciudadanos quiere impulsarse, de la misma forma que el PP, y que sea un acuerdo del centro derecha el que desbanque a los socialistas. Por otro, Teresa Rodríguez rechaza llegar a pactos con Díaz.

Estas son las claves de cara a los elecciones de este domingo:

Dos discursos que confrontan. Susana Díaz parte como clara favorita para los comicios, y mantiene su discurso basado en “lo conseguido”. Por otra parte, tanto PP como Ciudadanos son los que más insisten en la necesidad de “un cambio”. Ambas formaciones son reacias a dar el Gobierno al PSOE y así lo han dejado claro durante la campaña. Adelante Andalucía podría poner como condición la salida de la actual presidenta en funciones para que los socialistas se mantengan en el poder.

Las encuestas respaldan a Díaz. Los sondeos van en favor del PSOE. Según la encuesta de Metroscopia para Henneo, los socialistas obtendrían entre 37 y 40 escaños y podrán contar con algo más del 30% de los votos. Son hasta diez escaños y 4,5 puntos menos que los que consiguió el PSOE en 2015, pero la diferencia respecto al resto de partidos sigue siendo destacada.

El centro derecha hace cuentas. Desde PP y Ciudadanos son conscientes de que están condenados a entenderse si quieren que se confirme un cambio de Gobierno. Pero eso no ha evitado que durante la campaña se hayan lanzado mensajes de rechazo. Para Juanma Moreno, la formación naranja ha sido la muleta de Díaz en los últimos cuatro años, y Marín apeló a romper con el bipartidismo, diciendo no al PSOE pero también no al PP.

La importancia del componente Vox. Podría entrar también en juego el componente Vox. La presencia de la formación de Santiago Abascal varía en función del sondeo al que se atienda –Metroscopia, por ejemplo, le deja fuera del Parlamento–. Pueden pasar de no tener representación a alcanzar incluso los cuatro escaños. En este último caso, podrían ser decisivos en un posible Gobierno de centro derecha. El líder del PP no descarta la viabilidad de una opción a tres. Si Moreno consigue ser segundo en los comicios, conseguir el Gobierno podría pasar por un pacto con Cs y Vox.

PP, Cs y el tono nacional de la campaña. La campaña electoral ha estado además marcada por la elevada presencia de Pablo Casado y Albert Rivera. En el caso del PP, ha dado un tono muy general a su discurso. Casado recurrió al acercamiento de presos de ETA para criticar al ministro Marlaska, pero también a Venezuela, con el objetivo de desacreditar a Podemos y por ende a Teresa Rodríguez. En el caso de Ciudadanos, tanto Rivera como Arrimadas han arropado a Juan Marín, citando al independentismo y a las políticas de Sánchez, intentando desacreditar así a Díaz. “Yo antes de ser de derechas soy liberal”, señaló Casado, para defender un liberalismo en asuntos como la unidad de España, la bajada de impuestos, la defensa de la propiedad y la seguridad, o en el capitalismo para “luchar contra la pobreza”. A su entender, esos principios “están por encima de las siglas” y son los que pueden “sacar a Andalucía del pozo” en el que la ha metido el socialismo en estos casi 40 años.

Teresa Rodríguez, la alternativa. La candidata de Adelante Andalucía ha sabido marcar distancias con todos. Durante la campaña ha insistido en que no acordará un pacto de investidura con Díaz y su última premisa es que el susanismo es algo “que está muy alejado del socialismo”. Rodríguez ha querido insistir en que no será la muleta del PSOE, sino “su alternativa”.

Continuidad o cambio. La correlación de fuerzas es desigual. Tres partidos contra uno. Pero ese uno es el fuerte. “Andalucía no se merece un gobierno del PSOE con la economía puesta en manos de Podemos”, dijo Juan Marín para rechazar un acuerdo de izquierdas. En ese mismo punto se encuentra el PP. Desde Pablo Casado hasta el candidato Juanma Moreno son conscientes de que el primer paso es quedar por delante de los naranjas y el segundo que los números den para gobernar. Así, los andaluces tendrán que decidir entre dar continuidad al socialismo u opotar por un Gobierno del centro derecha.

Inauguración de un largo ciclo electoral. Las elecciones andaluzas son el primer paso para un 2019 importante desde el punto de vista político. El 26 de mayo se celebrarán, al mismo tiempo, comicios autonómicos, municipales y europeos. Además, la sombra de unas elecciones generales anticipadas sigue sobrevolando el panorama. Sobre todo en el caso de que no se aprueben los Presupuestos.

Influencia en el camino a la Moncloa. Precisamente por las citas que se avecinan, los resultados en Andalucía pueden tener efectos sobre la política nacional. En el caso del PP, un batacazo de Moreno podría dar pie a su relevo, más si tenemos en cuenta que no es un hombre del ala de Casado. Lo mismo puede suceder en Ciudadanos. Los de Rivera necesitan, como poco, ser igual de relevante que en 2015. En Podemo, Pablo Iglesias ha aprovechado los comicios para alejar a Teresa Rodríguez de una posible disputa por la secretaría general del partido.

Semanas de negociaciones. Queda claro que no habrá mayorías absolutas, y a partir de ahí se iniciarán semanas de conversaciones para llegar a posibles acuerdos. La cultura del pacto volverá a escena.